viernes, 04 de febrero de 2005
Sí, ya sé que ni soy tan viejo como para hablar de “mi juventud” ni este tema parece interesante, pero lo es; es un completo estudio social que he hecho en mis años de fiebre del sábado noche, lo cual demuestra que no sólo salgo a beber, ni la música ha acabado por fundirme el cerebro, sino que yo, desde aquel rincón del bar, de la calle o del baño, estoy tomando apuntes (mentales) de la naturaleza de este complejo animal que es el ser humano, cuando está en la adolescencia.
He aquí unos cuantos datos interesantes:
- Las chicas no sólo van de dos en dos al baño; he llegado a ver cómo se metían en un baño de un metro cuadrado hasta 5 féminas. No sé como se aprietan porque hay que pensar que una de ellas utilizará la taza… en fin, así todo queda entre amigas. Las cinco juntas van de fiesta, ¿no? Pues al baño juntas. ¡Ah! Y no sólo las chicas, también he visto meterse en el baño a 3 o 4 chavales a la vez. El caso es que ellas salen hablando, o riéndose, o una llorando - por algún desengaño, es que el aseo no solo es para ir a hacer las necesidades fisiológicas, también es un consultorio- y sin embargo ellos salen tocándose la nariz y aspirando por ésta. Quizás es porque son unos irresponsables: están resfriados y no se llevan un paquete de pañuelos, y entran al baño a sonarse la nariz con el papel higiénico allí colgante.
- Una rosa es una rosa, pero a mí me parece una cutrez. El típico vendedor de rosas, venido de la lejana Asia para defender el amor. O porque allí ganaban menos con su trabajo de 20 horas que vendiendo 4 flores un sábado, que el mundo ya se sabe lo mal repartido que está. En fin, que parece muy emotivo el chaval de 15 o 16 años que le regala a su novieta una rosa y ella le da un beso. Vamos a ver, estas chicas al parecer entienden con una rosa, que al día siguiente no tendrá ni un solo pétalo (si es que llega a casa), que todo eso es el amor de su novio, pero resumido. ¿Dos euros es lo que vale su amor? ¿Dos euros? Lo que tiene que hacer es pagarse una noche de hotel, ahí es donde se demuestra lo que uno quiere al otro, y no comprando una flor que ya está muerta (vaya, parece que cambia el significado). Después la natalidad baja, claro: si a los 15 regalan rosas, a los 30 regalan un ficus, que es como el amor pero más grande. ¿Qué sólo es un detalle? Cómprale una cadena de oro, que aparte de no pudrirse al día siguiente, siempre se puede vender cuando no se llega a fin de mes.
- Megarondas de chupitos. Así, como suena. Llegan 4 chavales a la barra, y hala: ¡quince chupitos! Y luego quince más. A lo mejor son multimillonarios camuflados entre la plebe, porque a ver: harto estoy de comprobar que de un cubalitro, salen más de 20 chupitos. Con lo cual el ahorro es de dos terceras partes de lo que cuestan 15 miserables chupitos; entonces estos chavales, ¿son ricos? Y para demostrar su ostentosa cuenta corriente, pagan 45 euros por tres rondas que les hubiesen costado 18 en formato “Gran Vaso”, del cual soy gran admirador. A lo mejor es para demostrar que ya son unos hombres porque beben, y sin embargo nunca les veo con un cubata en la mano (que causa menos pelotazo que mezclar 4 chupitos distintos). Extraño cuanto menos.
- “Chicas-Fuente” y “Desmayo Súbito”. Lo siento, chicas, pero es en el sexo femenino donde más casos de estos he visto. Tías que de repente y sin avisar se caen al suelo, que se apoyan en las paredes del baño moviéndose torpemente, que parecen una fuente (esto no hará falta que dé detalles)… en fin, al igual que le digo a los chicos, ¿Hacen esto para demostrar que ya son mayores porque beben? Quizás apuestan entre ellas a ver cual tiene el mayor número de comas etílicos y lavados de estómago. Todo un ejercicio para el hígado.
- Cultura musical. Impresionante. He llegado a ver cómo durante 4 meses, la misma canción, que decía algo así como “a mi me gusta bailar el ritmo vuelta” (interesante) ponía en funcionamiento al 80% del local que inmediatamente se ponía en plan musical de Broadway a hacer una coreografía colectiva y tararear la letra del tema. Así de claro, sólo necesitas tener 2 CD, con unas 15 o 20 pistas cada uno, porque con eso ya tienes para tirar entre 3 y 5 meses; al principio los pondrás una y otra vez, pasado un tiempo un poco más esporádicamente, porque habrán salido 2 o 3 canciones nuevas que has de meter de cabeza. Después esta gente que va al garito a demostrar el arte que tiene en la danza, tiene en casa todos esos temas, que escucha una y otra vez. Y cuando trabaja, pone la emisora de radio que lo emite. Y hasta en el coche. Señores, con lo bonito que era en los 80, oyendo salir de los coches de los jóvenes aquellos riffs guitarreros producidos por Angus Young, o aquellos temas potentes y ácidos que sonaban en los 90, y ahora… ahora pasan por la carretera coches con equipos de audio carísimos, para hacer sonar con más fuerza que nadie el último éxito de Bisbal.
Me detengo aquí pero no porque haya terminado, simplemente he decidido que el artículo ya es bastante largo y debería cerrarlo para no hacerlo pesado al lector. Así, pongo Capítulo Uno y les dejo pendientes y a la espera de la publicación del segundo volumen. Es que sé que Paco hace artículos más cortos, pero no por ello de menor calidad; es que él es hombre de pocas palabras, y yo soy más de los que para decir delfín, dicen mamífero cetáceo del grupo de los odontocetos. Sin más, un saludo, y nos vemos en el segundo capítulo. Espero que les haya gustado este artículo, y si se han sentido ofendidos con algo, tranquilos, no lo vuelvan a hacer y ya está.