viernes, 11 de febrero de 2005

UNA PUTA HISTORIA MÁS, COÑO

UNA PUTA HISTORIA MÁS, COÑO

Este es el fantástico mundo de Blislandia. Todo es color y fantasía, felisidad e hipocresía. Allí vive Beyedi. Beyedi es felis. Beyedi juega con el parque de los columpios de la asera de enfrente. Beyedi baila y se divierte. Beyedi se dise a sí mismo:
-Voy a llamar a mi gran amigo Nebur.
Y llama a su gran amigo Nebur. Los dos se cogen de la mano y van dando saltitos por la siudad. Beyedi y Nebur mantienen conversaciones interesantes:
-¡Qué!
-¿Qué?

Beyedi y Nebur se divierten en el barro y se revuelcan por el bosque.

? Yo sé que sería más divertido - dijo Nebur – llamar a nuestro amigo Tasy.

Y Beyedi y Nebur llaman a su amigo Tasy. Los tres van cogidos de la mano. Los tres pasean por la siudad. Los tres se divierten y son felises. Pero algo sale mal. Beyedi y Nebur y Tasy se han alejado de su casa. Han llegado a una sona de Blislandia que desconosen. Una sona donde no todo el mundo está felis. Donde no hay color ni fantasía. Los tres vieron a unos señores altos, con harapos y jugando con jeringuillas.

- Vamos a preguntar el camino de vuelta a esos médicos – dijo Beyedi – paresen muy amables.
? No, no esos no son médicos – dijo Tasy – mi papá me cuenta muchas historias sobre ellos. Son los felises Señores Yonquis.
? Pos no Tasy. ¿Cómo van a ser señores? Los señores no llevan eso, van con ropa Quristiandió. Ahemás que no juegan con las cosas esas pa pinchá, con eso solo juegan los médicos.
? Peho mi papá lo sabe mú bien. Me dijo que si me ofresían algo que aseptase, que me pondría mú felis.
? Eso es mentira. ¿Cómo te vas a poner felis con una vacuna? Pero si duele mucho. A mi me pusieron una, una ves, y por poco no lo cuento.
? Pues mi mamá – dijo Nebur – se pincha vacunas todos los días y no le pasa ná.
? ¡Eso es mentira! – dijo Beyedi – Tu mamá no pincha nada, a tu mamá quien la pincha es su novio.
? ¡Mi mamá no tiene novio! Es solo un amigo suyo.
? ¡Tu papá é un cornudo! – dijo Tasy - ¡Tu papá é un cornudo! ¡Cornudo, cornudo! ¡Muuuu!
? ¿Qué quieres desir con eso? – dijo Nebur - ¡Estás llamando toro a mi papá? ¡Mi papá no es ningún toro!
? ¡Ah, Nebur! Que inosente que eres.
? ¿Inosente? ¡Inosente lo será tu padre!
Nebur se lansó hacia Tasy y empesó a haserle carisias y masajes con el puño serrado. A esto, Tasy respondió con arrancamientos de piojos y ladillas mediante desprovisión de pelos en ambas sonas. Beyedi se sentó e intentó por todos sus medios parar las desmesuradas muestras de cariño y afecto que se hasían Tasy y Nebur.
- Chicos parad. – dijo Beyedi – Bueno, he hecho todo lo que he podido.

De repente, uno de los amables Señores Yonquis se asercó y preguntó:

-¿Mejai diéheuro? Quehé na sunto a viahomuedde. Cosloevue’lvo, olo juho.
-¡AAAAAAAAH! – gritaron nuestros tres simpáticos protagonistas.

Y se fueron corriendo, tales gaselas, porque el Señor Yonqui les había recordado el camino de vuelta a nuestros amiguitos. Grasias señor Yonqui, grasias a ti Beyedi y Tasy y Nebur llegaron a casa temprano, y les dio tiempo a ver su programa favorito: el GRAN HERMANO.


FIN

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