Supongo que muchos os habréis hecho esa misma pregunta y aquí y ahora os doy esa respuesta.
¿Cómo se convierte uno al Anonismo?
Uno nunca se convierte al Anonismo, simplemente lo es. No hay por qué darse de baja de la Iglesia cristiana en la cual tus padres te introdujeron obligadamente. No tienes por qué proclamarlo a los cuatro vientos. ¡TÚ Y SÓLO TÚ SABES QUE ERES ANONISTA! No necesitas a nadie detrás tuyo que te diga: "¡Ah! De verdad lo eres." o "¿Qué va a ser tú anonista? Onanista como mucho, vamos...". La decisión final en el anonismo, el que decide quién merece ir al lugar de los justos y tener un despacho con vistas al mar, y quien merece ir al lugar de los diezmados y protagonizar el próximo Gran Hermano, eso, lo decide Nodino, nuestro famoso Dios de índole ocioso y pervertido. ¡ADOREMOSLO! Ni psicólogos, ni directores de empresa o Globomedia, ni Mercedes Milá. Ese tipo de decisiones sólo están en manos de nuestro, bueno, además de 5 caras bien marcadas.
¿Cómo saber que se es anonista?
Para saber que se es anonista hay que tener un punto en común de los señalados como cualidades anonistas con alguno o varios de los tantos, aunque sea sólo en similitud y no en una complexión y perfección tal extrema como la de los personajes tantificados.
Si veis vuestro espejo en él, entonces, es que sois anonistas. Hay multitud de ellos en el mundo que lo desconocen. Aunque, claro, sin voluntad tampoco se puede ser anonista así que, al final, terminamos siendo dos o tres los anonistas... o así...