PRELUDIÓLOGO
(UNA PUTA HISTORIA MÁS, COÑO 3 Y MEDIO)
¡Oh, grandes los caballeros que, con sus largas espadas, atraviesan a todo enemigo de la República! Pues en sus piernas se apoya el rey en sus bastas guerras contra cualquiera que ose afrentarnos. Mas, en tiempos de paz, no suponen más que una pesada carga, una pesada carga para el reino. Pues, tras asegurarse unas cuantas amantes que le den una descendencia en condiciones (harto fáicl, deibdo a lo putas que son las damas elegidas por aquestos), ellos son los borrachos que vemos en las aceras, los locos que tiran cabras de lo alto de una Iglesia, los ladrones que nos lincan, o los nobles señores que acuden a locales iluminados por la mano del Arquitecto en los cuales contribuyen a aumentar la natalidad del reino o la producción láctea de las vacas. ¡Oh, gracias piadoso Aticus! Gracias a Vos pudimos disfrutar de un breve tiempo sin ver la maldad de los fechos cometidos por los caballeros en época de aburrimiento. Pues, cansado ya de que la gente hiciese lo mismo que vos, inventasteis el amor, algo que les dificultó el asunto de la cuestión. Mas, la cosa no cambió. Tras una breve pausa de estos actos bandálicos, nuestros nobles caballeros volvieron a facer las mismas atrocidades. Pues demostraron saber usar también sus espadas en este nuevo arte tan bién como lo hacen en la guerra. Pero Vos, oh magnánime Excelencia, Vos no os rendisteis y rizasteis el rizo una y otra y otra vez hasta dar con la solución que diese el resultado y el fin a el único Mal que acecha en la República en tiempos de modorra (perdón, quería decir paz). Y hallasteis la solución. Tras una convocada convocación en la que fueron convocados todas las damas y caballeros del Estado tarantantullero, convocasteis al gran maestro de la hipnosis y vidente jamás conocido: Ostavio Hacebes. Y allí, aún recuerdo las magníficas palabras con las que nuestro amado rey ordena al gran vidente un cambio de personalidad a todos y cada uno de las damas y los caballeros: "Arranca de una vez, yegua asquerosa"(¿Cabe añadir la poderosa maestría y uso de la palabra de nuestro Rey?). Y así fue, y con unas damas más cerradas que la boca de un mudo y unos caballeros más sensibles que... más sensibles, solucionó el asunto. Ahora, la única forma que tienen nuestros nobles caballeros para convencer a una a realizar el bello acto sexual de la copulación es mediante el ya perdido uso y manejo de la lengua. Pues ya no vale ni el dinero ni el alcohol. Ni tampoco vale ya un "Manuela, ponte", o un "Venga, ¿Vamos?". No, ahora tienen que currárselo, tienen que acudir a las bellas poesías fechas por ellos mismos. Tienen que calentar el asunto antes de entrar al meollo de todo. Y ha sido desde entonces cuando todo fue mejor. Empezó a disminuir la competencia por las damas, pues muchos de los caballeros que no lograban convencer a las bellas señoritas y deseaban enormemente de dejar de manejar su mano (pues ya su pluma no daba para más), se unieron a otros caballeros con su misma hombría. Pero si algún amado lector que me está leyendo en estos momentos mi deseo es que pare de leer y que me escuche. Pues esta medida no fue para todos buena y a muchos destrozó la vida. Y si no observad lo que acontesció a un noble caballero que se equivocó de ventana, pues su amor hacia esa dama no era correspondido y se convirtió en una inolvidable historia de amor imposible...