jueves, 24 de marzo de 2005

Reborna, capítulo I

CAPÍTULO I: PRELUDIO


Piedras brotaban entre océanos de arena. Era abril, pero el frío otoñal ya acechaba en el sureste de España, en un pequeño pueblo recién levantado y escasamente habitado. Una hoja de alguna revista de más atrás del siglo XXI daba tumbos en busca de alguna madre viuda que necesitase de ella para vestir a sus hijos. Suspiros entre tinieblas que caen al vacío. Muerte de la barbarie por millones de hectáreas masacradas. Un niño ríe sin saber bien por qué. Pero no importa, desconoce su situación, se lo puede permitir.

En el pueblo, una taberna donde cientos de gentes se reúnen para tomar su racionamiento diario. Así como unos pocos “turistas”, en su búsqueda de alcohol y prostitutas, llegan aquí con escaso éxito. Alcohol no hay en Reborna, ni prostitutas, ni nada que sea divertido. En Reborna sólo hay dolor y sufrimiento, trabajo y malos frutos. En la taberna, un cliente mira a través de las rotas ventanas en busca de algo mejor.

Y, sin embargo, todo es perfecto...

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La verdad es que no la he entendido, te estarás convirtiendo en un artista de culto?