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Capítulo I
CAPÍTULO II: INAUGURACIÓN DE REBORNA
Frente a la taberna del pueblo, la Taberna Cida, un hombre abigotado y bien vestido, algo entrado en carnes y en años, se sube a un atril empuñando un escaso folio. Miró a la multitud que allí se hallaba y que esperaba a que este hombre dijese unas palabras. Se trataba de Tomás Esperanzado. Tragó saliva y se preparó para leer su discurso.
-Ha pasado ya mucho tiempo, tal vez cientos de años desde que el ser humano abandonase la civilización y se convirtiese en una ruin bestia. Un cambio que llevó al mundo, sobretodo, a una destrucción sin igual jamás conocida. Muy poca gente sabe lo que pasó durante ese tiempo, desconocimiento provocado por el escaso interés de esta gente, de nosotros, los supervivientes, de tener nada que ver en esa destrucción bárbara que reinó durante tantos años y que afectó a miles de millones de inocentes. Pero no necesitamos saber mucho, mejor no saber pues el conocimiento podría provocar un nuevo inicio de enfrentamientos tales como los de antaño. Debemos de aprender de la historia y evitar solucionar las riñas mediante acciones violentas y usar la palabra, y comenzar a restaurar al ser humano y renacerlo de esas cenizas. Seamos como el ave Fénix. Durante largos años hemos estado conviviendo en completa anarquía, en poblados creados de forma espontánea por el hombre, a excepción de las pocas ciudades-estado existentes en esta zona, tales como la enorme Teruel o, más cercanas, Almería y Lorca, ciudades que aún se conservan en buenas condiciones, como sabéis. Pero la anarquía no funciona, la gente necesita un Gobierno que la controle, es un hecho que es necesario que haya alguien que imponga ley, salarios y que proyecte y lleve los deseos comunes. Desde Lorca, desde donde procedemos la mayoría, se nos ha propuesto este proyecto, uno de tantos habidos en Ibérica en los últimos años, en la de unirnos y prosperar independientes de las ciudades-estado y poder controlar un mayor terreno de cosecha ante la tremenda escasez de alimentos habida en el país. Para este proyecto, yo seré el que gobierne y el que lo lleve adelante, y traeré la prosperidad a esta zona. Sé que hay mucha gente que confía y confió en el omento de votación en el otro candidato que se presentó para este proyecto. –Tomás miró a la multitud y encontró entre ellos a Guillermo Hernández, alias Guijer, el otro candidato presentado, no superaba los 30 y poseía siempre en su rostro una sensación total de neutralidad e indiferencia que no daba buenas sensaciones, nadie sería capaz de averiguar qué sentía en cualquier momento, ni si realmente tenía- Pero prometo, tanto a los que me apoyaron como a los que no, que esto va a funcionar. Desde hoy, queda inaugurado REBORNA. Que comience la resurrección.