domingo, 17 de abril de 2005
El argumento ontológico de San Anselmo dice algo tal que así:
"Si todo el mundo, incluso los ateos, entiende por Dios un ser perfecto, el más perfecto que se pueda pensar; y si, a igualdad de condiciones o propiedades, un ser que existe es más perfecto que otro que no existe, es decir, si la existencia misma constituye una perfección; entonces sería absurdo o contradictorio pensar un ser perfecto y, sin embargo, pensarlo como no existente; luego Dios existe efectivamente. "
Eso de ahí, es el famoso argumento ontológico por el cual la existencia de Dios quedó demostrada según San Anselmo, hace miles de años, por lo menos. Han sido muchos los filósofos que ya han criticado este argumento, tal vez por lo absurdo del mismo o por la fácil que es de contrariar, cosa que no pensó el santo en su momento. Y ahora, desde mi blog, me ha tocado la hora de criticarlo. O, mejor dicho, de sacar una esencia del mismo argumento para rebatirlo. Sabremos todos que Descartes recicló más tarde este argumento a favor de su filosofía, una filosofía que dudaba de todo pero sin embargo, cosa que me sorprende no duda este argumento y lo usa como cierto.
Y aquí llego yo, un matao sin nada mejor que hacer que hacer “como que filosofo”, simplemente, por la misma razón por la que la hicieron tantos filósofos anteriormente: porque me aburro. Y llego, además, con una idea que presentar, una crítica al argumento ontológico que se puede resumir en una pregunta: ¿Y si la perfección no existe? No digo que Dios no exista sino hablo sobre la perfección. ¿Qué pruebas hay de que la perfección exista? Descartes soluciona esto diciendo que las matemáticas son perfectas y que, tal como las matemáticas existen, existe la perfección y existe Dios. Pero ambas cosas no se relacionan y, por lo tanto, sus argumentos son echados por tierra.
Ahora bien, para desmitificar a Dios, saco dos nuevas ideas:
-La primera trata sobre lo que nos acontece diariamente. Si Dios es capaz de controlar el mundo y el destino, según la religión cristiana, y luego pasan cosas malas, Dios deja que pasen como tal sin poder evitar que estas ocurran. Por lo tanto, o bien la religión cristiana nos engaña respecto a Dios, respecto a un Dios que no puede controlarlo todo (por lo tanto imperfecto), o ciertamente Dios lo puede controlar todo pero que este control no puede ser absoluto y, por lo tanto, vuelve a salir un Dios imperfecto. El cristianismo soluciona esto con “los designios del Señor son inescrutables” pero esto tampoco dice nada, si Dios fuese tan perfecto debería ser capaz de evitar los hechos “malos” buscando otra solución más benigna para que el ser humano siga el camino convenido. Además, en estos hechos “malos” siempre hay otra persona que sale perjudicada. Destaquemos que el cristianismo nunca desea que hayan seres humanos de primera y de segunda clase. ¿Vale la pena matar a cientoypico seres humanos para mostrar una lección al propio ser humano? Como bien digo, y esto lo demuestra, Dios es imperfecto y carece una visión absoluta del mundo.
-La segunda trata por el ejemplo en la Tierra y la teoría de las Ideas de Platón. Veamos pues que, según el cristianismo (y donde digo cristianismo también se engloban multitud de religiones mayoritarias pero tomo como ejemplo el cristianismo), el hombre está hecho a “imagen y semejanza de Dios”. El ser humano, como ser es imperfecto, cosa que sabe todo el mundo. Un ser perfecto, al parecer, es incapaz de construir otro ser perfecto, por lo tanto, en donde es incapaz. ¿No se presentaría una imperfección? Ahora bien, todo esto se ha dicho poniendo que Dios existe, pero desde su existencia o inexistencia Platón demostró, con su teoría de las Ideas, que la perfección y Dios existen realmente, pero ya no basados en una existencia real de ambos, en la cual la primera no existe y el segundo es indemostrable, sino en una existencia en las Ideas. Es decir, la perfección y Dios existen en nosotros como una idea, como un círculo totalmente redondo, imposible de dibujar a la perfección en la realidad pero que existe totalmente redondo en nuestras ideas. Prueba de esto es que, al dibujar un círculo en vuestro ordenador, si hacéis zoom repetidas veces, descubriréis que no es circular realmente sino que está formado por una alternancia de pequeños cuadraditos y que si, lo dibujáis con cualquier cosa circular en papel, por muy circular que sea, siempre tendrá pequeñas imperfecciones que sólo se podrán ver con microscopios debidas esas a que el círculo está hecho por la mano humana, tal vez no de forma inmediata, pero sí de origen. Esto hace que la única forma de ver ese círculo perfectamente redondo es pensándolo, siendo de esa forma como existe realmente, aunque exista en la inexistencia.
Por último, subrayar para los religiosos que Dios no necesita su perfección para serlo, su imperfección le hace ser más existente pero es cosa humana pensar las cosas como perfectas antes que imperfectas, cosas perfectas utópicas incapaces de ocurrir pero que, aún así, nos gusta verlas como ciertas. Y luego que no es nada nuevo el “no ha nada perfecto en esta vida”, algo que es bien sabido por todos pero cosa que a nadie nos gusta saber.
Tal vez, haya quedado este texto algo inconcluso o con lagunas, no lo sé, tampoco me las tengáis muy en cuenta. No soy un filósofo de verdad, soy un tipo sentado frente a su ordenador que se aburre, y que, en su aburrimiento, se le ha ocurrido escribir sobre el argumento ontológico de San Anselmo y criticarlo como a hicieron verdaderos filósofos en su tiempo. Fijaos que todo el coñazo que he metido y ahora ni apruebo la filosofía en clase y ni siquiera me gusta.. bueno, cosas más raras habránse visto.
Comentarios
- Autor: Ano_nimo
- Fecha: lunes, 26 de diciembre de 2005
- Hora: 20:21
Muy bien....me encacanta esta reflexion es ahora cuando empiezas a preguntarte sobre las cosas que van mas alla y que sueguro dios quiere que las busquemos y las sepamos...Que habria Dios de necesitar de nosotros si ya es Dios?
- Autor: Ano_nimo
- Fecha: miércoles, 18 de julio de 2007
- Hora: 18:59
Dios en la postmodernidad
En la Modernidad la ciencia, la tecnología, el empirismo y el racionalismo acabaron con la noción medieval de Dios.
Instalados ya en el siglo XXI, fracasada la racionalidad y cuando ya es evidente que la ciencia no tiene ¡ni puede tener! acceso a la espiritualidad, Dios regresa por sus fueros. Con más fuerza que nunca, se cuela por dos rendijas del mundo empírico que ni la ciencia ni la razón pueden eliminar.
Una es el misterio absoluto que rodea al Ser Humano, esa certeza de que no tenemos ninguna posibilidad de entender nuestro espíritu; o mucho peor, que si lo entendiéramos, seríamos "cosas". La otra rendija es el amor al prójimo, la capacidad de perdonar o de sacrificar la vida por unos niños atrapados en una casa incendiada. Esa frase poderosa que Mel Gibson hace retumbar en La Pasión de Cristo: "amar a los que te aman no tiene ningún mérito".
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es