Otra historia escrita para
Teclados Callejeros en otor momento de aburrimiento. En el momento me dieron el nombre para escribir de Operación Triunfo pero ahora, con la historia escrita, ese título no se me antoja lo suficientemente digno para la historia así que la he retitulado Cantando el triunfo. Leedla, pues.
CANTANDO EL TRIUNFO
-¿Y por qué quieres abandonar la Academia Yolanda? ¿Algún motivo en especial?
-No me encuentro a gusto. Hecho de menos a.... mi familia, mis amigos, mi novio... me duele la voz, el esfuerzo.
-Lástima, dejar ahora la Academia me parece una estupidez Yolanda. Sé que es duro, que se os exige mucho, que se os mantiene encerrados sin permitiros contacto con el exterior. Pero todo este esfuerzo, este gran esfuerzo, que hacéis ahora lo agradecerás en el futuro. Saldrás y saldrás ya con fama y con disco. Tienes una voz, Yolanda, una voz divina, celestial, eres única -el profesor, de barba entrecana, se acercó a Yolanda para susurrarle- Entre tú y yo, Yolanda, el resto que hay aquí no tienen ni la mitad de tu nivel como cantante, tienes un don, no lo desaproveches.
Se incorporó al asiento de nuevo. Yolanda miró a su alrededor, a sus compañeros ahí sentados, esperando su decisión. Una rusa con mala cara la miraba fijamente, una de sus compañeras. Parecía cabreada.
-Lo.. lo lamento, no puedo seguir aquí. Mi decisión va más allá de todo posible éxito futuro.
-Una pena, una pena. Pero no puedo hacer nada. Te lo preguntaré de nuevo. ¿Estás segura de lo que dices? ¿Lo has meditado bien? ¿De verdad que quieres abandonar la Academia?
-Sí, lo quiero.
-Que así sea....
-¿Quién eres? ¿Algún novio de mi niña?
-Señora si está su hija dígale que se ponga al teléfono que es de vital importancia para ella.
-¡No hasta que me diga quién es y qué quiere de ella! Que sepa que como haya hecho algo malo con ella tendrá que cumplir con su condena.
-Está bien, está bien. Soy Roberto Díaz Gómez, productor ejecutivo del programa Operación Triunfo y yerno del presidente de la Gestmusic. Verá señora, sólo quería informarle a su hija que ha sido seleccionada para el concurso. Que va a ser una triunfita.
La señora comenzó a reír, a carcajadas.
-¡Jajajajaja! ¡Que gracioso! Mira, hijo deputa, gracioso de mierda. ¡Cómo vuelvas a hacer otra broma telefónica aquí, a este número, a llamar a mi casa, juro por lo más santo y sagrado de la Virgen del Muro que te retuerzo las tripas con una cuchara de las de helado y muchas cosas más peores y más dolorosas que no son capaces de ocurrírseme en este mismo instante! ¡Pero te lo juro, por el Santo Cristo, que te lo haré! Así que, que te de por culo un negro de metro y medio de largo bien hondo y profundo. ¡Sodomita de mierda!
Colgó. Yolanda salió de la habitación hasta su cocina escasamente vestida con ropa de dormir.
-¿Quién era mama?
-Ná, uno, un bromista de esos dando la tabarra. Que decía que era nosequé yerno de nosequé de la Gémiusi o nosequé para nosecual concurso de la tele. Algo de operación me pareció entender. Será algo de operaciones de estética de esas.
-¡Ah! ¿Y has colgado?
-¿Verdad que he hecho bien?
-No, no, que horror, que horror.
El teléfono sonó.
-¡Ay! ¡Que sea él de nuevo!
-¿Qué es él? Déjamelo a mí que parece que no se ha enterado de la mitad.
-¡No! No mama, no, mejor no, mejor me encargo yo de él.
-¿Sí? Vale. ¡Pero a ver lo que dices!
La madre de Yolanda se largó de la cocina. Yolanda cogió el teléfono.
-¿Diga?
-¿Yo.. Yolanda García Ramos?
-Sí, soy yo.
-¡Ah! ¡Menos mal! Esta vez no se ha puesto su... su señora madre.
-Sí, menos mal. La pobre no se encuentra bien desde que desapareció mi padre...
-¡Ah! Cuanto lo siento... ¿Fue hace mucho?
-No, no mucho. Ocurrió una tarde veraniega, de repente. Cogió mi padre y dijo: “Voy a por tabaco, ahora vuelvo” y no volvió, desapareció. Peor aún fue que tardamos más de tres horas en recordar que mi padre no fuma, pero ya era demasiado tarde...
-¡Ah! Um.
-A mi madre fue a la única que esto le sentó mal. Al resto de la familia le ha dado como igual. Incluso hacían chistes frente a mi madre que le sentaban muy mal: “Debería daros vergüenza, principios del verano y ya habéis abandonado a vuestro animal de compañía. ¿No sabéis que eso está prohibido y multado?” Y, luego, sonoras risas. Mi mama se tiraba las horas encerrada en el cuarto de baño.. llorando.
-Muy entretenidas tus anécdotas pero...
-¡Sí! ¡Que estoy seleccionada para Operación Triunfo! ¡Guay!
-Tienes que estar a eso de las 5 de la tarde en las oficinas de Telecinco.
-A las cinco en la cinco. ¡Jejeje!
-Sí, más o menos... ¿Sabes dónde están?
-No, pero me las arreglaré para llegar.
-Bien... muy bien... ¡Enhorabuena!
Y Yolanda colgó con una gran sonrisa en la cara.
-¿Has visto a Víctor? Que simpático que es, es tan amable conmigo y tan... Yolanda. ¿Te preocupa algo?
-No, nada.
-Si te preocupa algo me lo puedes contar.
-No quiero salir de la Academia...
-No te han nominado, por ahora no saldrás, y te aseguro que con la voz que tienes no vas a salir pronto seguro.
-Mi salida va más allá de toda decisión del público o profesores...
-¿Se trata de una decisión tuya?¿Por qué quieres salir?
-Es muy complicado...
-No, no es muy complicado. Si me quieres contar lo que te pasa sabes que puedes contar conmigo, confío en ti. ¿Confías en mí?
-Hablemos de Víctor mejor. Entonces entre tú y él... ¿Hay algo?
Samanta, la compañera de Yolanda, se levantó y se largó.
-Toni. ¿Adivinas qué? ¡Me han seleccionado! ¡Me han seleccionado para Operación Triunfo! ¿Toni?
Unos insonoros jadeos salían de su habitación. Anduvo y en su camino se encontró con un atractivo sujetador de encaje rosa. Se temía lo peor.
-Siempre has sido un desastre, incluso para ponerme los cuernos también has sido un desastre....
Entró a su habitación para cortarles el rollo y se encontró con aquello que se esperaba. O incluso peor y típico como es su mejor amiga con su mejor novio en postura tan típica como el misionero.
-¿Y por qué quieres salir de la Academia?
-Hecho de menos a mi Toni....
-Sebastián. 19 años, de La Coruña, justo al lao del campo del Depor. Pero nunca fui muy futbolero así que esto como que me dio un poco como igual. Estoy aquí para descubrirme como persona y saber hasta donde puedo llegar.
-Carolina, 21 años. Más catalana que el pan con jamón y tomate. Desde los 3 años he estado cantando. He venido por la fama y el dinero que dan de regalo sólo por aparecer en la tele, aunque si se puede cantar bien, como hago, mejor.
-Víctor, 23 años. De un pueblo castellano llamado Tobarra. Desde muy joven me ha gustado el ejercicio y los gimnasios, y ahora los he cambiado por la interpretación y la danza. Vine aquí acompañando a mi amigo y, mira, me seleccionaron y ahora pues una experiencia más a mi currículo.
-Yolanda, 18 años. De Santomera, un pueblo situado entre Murcia y Valencia, y que no acaba de ser ni de uno ni del otro bando. Participé aquí para abandonar de una vez mi mundo, mi desagradable mundo, y ya que no tengo la suficiente fuerza como para enfrentarme a él prefiero huir como medida más segura.
-Bueno, Yolanda, cuéntanos como te sientes teniendo tales legiones de fans junto a ti.
-Me parece muy fuerte, muy muy fuerte. Nunca me esperé una tan acalorada acogida por parte de ellos.
-Y ya tienes una web y todo.
-¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!
-¿Y de los demás no hay nada aún?
-Hombre, Carolina, todos tenéis vuestros fans siguiendo el concurso.
-¿Ni siquiera página web tengo?
-Aún no, ya la harán, si tendrán tiempo.
Carolina susurró a un compañero suyo.
-Seguro que fue algún friki de los de la web, que abundan mucho. Esa página, entrando, cuatro gatos. ¡Jijiji!
-Mañana se reunirá el consejo para que digas lo que tengas que decir...
-Vuelves a hablarme Samantha gracias... y perdona.
-No podía dejar que te fueras con nuestra amistad tan fría, me gustaría que te llevases un buen recuerdo de mí.
Yolanda sonrió.
-Ni voy a dejar que te vayas sin que me lo expliques.
-Tengo que salir de la Academia, no puedo seguir aquí y fuera me espera el mundo que quería abandonar.
-No vuelvas a ese mundo.
-Mi madre me odia por haber venido a este concurso, me ha desheredado. Mi novio me puso los cuernos antes de venir. Y encima ya no tengo amigas.
-¿Yo no soy tu amiga?
-Quería decir antes, en el pueblo, y en cuento salga todas mis amigas estarán enceradas en un concurso. Estaré sola.
-¿Y por qué vas a salir? No salgas, no te vayas.
-No tengo elección. –el silencio se hizo con la situación, Samanta hizo el ademán de irse- Alguien de la Academia quiere que me vaya. Me ha amenazado, y sabe cumplir sus amenazas. No tengo elección.
-Yolanda. ¿Puedes venir un momento? Al cuarto de baño por favor. ¡Y tráete compresas! ¡Que ya no me quedan!
Yolanda cogió su caja de compresas y se la llevó consigo al cuarto de baño.
-¿Carolina? Aquí las...
Dos grandes brazos la agarraron.
-¡Soltadme!
-Chicos, ni se os ocurra. Yolanda. ¿Cuál era el trato?
-¡No me voy a ir! ¡Estás loca si crees que me voy a ir!
-No es decisión tuya. Tienes una semana. O tu éxito será tan corto como tu vida.
-¡Agh! ¿Por qué haces esto?
-No hagas preguntas. ¡Chicos! Traed los documentos fotográficos.
Carolina le mostró a Yolanda una serie de fotografías de su novio, su “mejor amiga” y su madre durmiendo, fotos de su habitación, y fotos de otras personas de apariencia rusas o eslovenas durmiendo.
-Los rubios, por si no los reconoces, son la familia de tu amiga Samantha. Si hemos llegado hasta ellos podemos matarlos sin problemas. Mi padre no tendrá reparos en gastarse todo lo que pueda.
-No seréis capaces...
-Bueno, sólo tienes que tomar el camino correcto para comprobar esa información. Una semana...
-¿Por qué? Si estás ganando.
-No, al contrario. ¡Tú estás ganado! Tu inocencia, tu juventud, tu... voz, o más bien ese cerdo gritando que tienes en el gaznate, tú me eclipsas. “No doy todo lo que podría”, claro, porque tú no me dejas. Que si club de fans, que si página web.. Pues mira, si hay una cosa que no soporto es la avaricia. Y tú, Yolanda, eres muy avariciosa. ¡Soltadla chicos! Que elija ella, ya es sólo decisión suya.
Yolanda cogió las compresas.
-No, no te lleves las compresas, que en verdad las necesitaba, que ya no me quedan. ¡Gracias cariño! ¡Adiós!
-Bueno, ya sabes, es hora de despedirte.
-Te echaré de menos Yolanda. Ya que no pudiste aquí búscate el triunfo por tu cuenta, hazle ese favor al mundo.
Carolina se acercó y le dio dos besos a Yolanda.
-Fuiste una gran rival pero. ¡Eh! ¡Sin rencor!
Yolanda agachó la cabeza. Estaba vencida. Ahora comenzaba un nuevo cambio, una nueva vida. Realmente un concurso puede cambiar a una persona, predestinarla a un lugar distinto, totalmente distinto a donde se encontraba antes.
FIN