Durante mucho tiempo, el ser humano va sacando su creatividad en distintas formas de creación en lo que algunos denominan arte. Sí, desde tiempos inmemoriales, el hombre se ha dedicado a perder el tiempo realizando cosas que no tenían ningún uso en concreto, sólo hacerle perder a los demás.
Porque de la pintura no se come. Ni de los libros. ¿Alguien ha intentado meterse un DVD en la boca? No parece algo ni muy sabroso ni muy nutritivo. O incluso de usarlos como vivienda. ¿Paraguas? Tal vez en una emergencia sobre un tipo muy bajito. ¿A alguien se le ha ocurrido pensar en algún tipo de uso realmente de utilidad?
Actualmente estamos en un mundo en el que existen una infinidad de concursos relacionados con el arte en el que la competición y la humildad son meros velos ante el deseo de todo participante: ganar. Incluso la calidad ya no es una necesidad, en muchas ocasiones no gana el mejor, el de más calidad o el que más gustó al público, gana el más deprimente (véase sino los ganadores del Murcia Joven de cortometraje del año pasado, bastante deprimentes, a excepción de
Portal Mortal de Sergio Prieto y
Aritz Moreno y, obviamente, los no vencedores). Es la subjetividad del buen y el mal gusto. Para lo que unos es bueno para otros no puede serlo tanto y nunca nadie podrá ser conocedor de la absoluta calidad o ausencia de calidad de un producto, por mucho que sea seguido por la masa o alabado por la crítica.
Así, incluso, se puede conocer a personas con gustos de lo más contrastibles e inverosímiles, tal que algún admirador de Victor Manuel le de por escuchar a Cradle of Filth en sus ratos libres, o un amante de las letras raperas tal que SFDK le dé por escuchar y bailar regguetón en sus ratos libres.
El resultado es que el buen gusto y el mal gusto acaban por no existir, resultando todo esto un absurdo sin ningún fin, como todo tipo de arte (ya sea hecho con mayor o peor calidad) que no sirve para nada.
Otra cosa, añado, es que bajo lo subjetivo de la calidad se encuentra lo imperfectible o indevenible de ésta, sin que exista ningún tipo de operación de cirugía artística que pueda cambiarla. Cuando una persona tiene un tipo de calidad, sólo el esfuerzo y el cambio interior hará que cambie ésta. De esta forma, si para ganar un concurso de los ya señalados antes necesita un tipo de calidad, sólo con ese esfuerzo (acompañado por el genio ya imanente a la persona) podrá cambiar la calidad de la persona a la calidad exigida por el jurado del concurso para conseguir el triunfo y llevarse, en muchas ocasiones, un sustancioso pellizquito.
Nota de Pa: Sin que sirva de precedente y siguiendo los pasos I-7, II-47, III-35, IV-21, III-3, V-26 y V-102 se podrá obtener un mensaje secreto que revelará el secreto mejor guardado de España, aunque ya sea vox populi.