Se dice mucho, se comenta, ese topicazo detestable de que los taxistas son un fraude, que te cobran lo que quieren y que, siguiendo las pautas de la picaresca nacional, te timan como quieren. Desde la religión anonista, grandes defensores del taxista y sus derechos, queremos contrastar con la visión típica y moña de taxistas timadores para defenderles y denunciar un mal mayor:
el timo autobusilístico.
Sí, señores, pero empecemos desde el principio. ¿Por qué defendemos a los supuestamente indefendibles taxistas? Porque ya parece muy lejana la imagen del taxista campechano, que fue nuestro Fary, o series míticas como la famosa Taxi en la que salía el cómico en el que se basa la película Man on the moon (fijaos como no hay ninguna serie de estilo mítico protagonizada por un autobusero, ni ningún personaje mítico autobusero en la gran pantalla, mientras que Tony Scott metió a Jamie Foxx como taxista haciéndole frente al mismísimo Cruise en Collateral, bueno, que me voy por las ramas...). Sí, sí, además, en una sociedad que los tacha de timadores. ¿Qué beneficio sacan de timar a la gente? En el apartado económico, por mucho que se saquen su pico, lo pagarían dando razones de peso a la sociedad en general a no usar sus servicios. No les interesa un extra si con ello ponen en peligro su pan de cada día. ¿No es suficiente motivo?

En cambio, ahora vayamos al gremio de los autobuseros, con sus tarifas fijas y sus autobuses petados. Cada vez los hacen más grandes, latas de sardinas enormes, en los que conseguir meter con calzabotas cuanta más gente mejor. Lo he vivido. Tarifa fija: siempre la misma ya vayas a bajar en la siguiente parada o en la última. Pero una tarifa excesiva en la que llegan a sacar enormes beneficios a pesar de ser (o lo que debería ser) un servicio público, en contra del servicio de taxis que se trata de un servicio privado. ¡Oh! Ya le gustaría a alguno tarifas más baratas o fijas en los taxis, pero parece que muchos olvidan que se trata de eso mismo, de un servicio privado, personal y especializado, el plus para muchos "excesivo" de los taxis es comprensible. Sin embargo, en el gremio autobusero, te imponen esas exageradas cuotas fijas.
Sin ir más lejos, a mí me toca ir al Campus en el autobús de forma diaria. Con bonobús descubro que el precio asciende a 20? mensuales. ¡VEINTE EUROS! ¡Menudo timo! En serio, os recuerdo que se trata de un transporte público, o debería serlo, financiado por nuestros impuestos y, no digo que no, con el pago por montar pero no a 90 céntimos como nos imponen. Teniendo en cuenta que los sueldos, la gasolina y el mantenimiento autobusilístico se pueden hacer con menos de un céntimo por transporte... (teniendo en cuenta una terrible masificación del autobús por unos posibles bajos precios) ¿Qué se hace con los 89 céntimos restantes? Obviamente, se los embolsa el autobusero mayor, el jefe burgués empresario que lo controla todo. 89 céntimos que no significa una mejora del servicio (que en ocasiones, aunque no siempre, lleva un estado lamentable) sino un embolso al bolsillo y la financiación de un chalé con piscina nuevo en Lo Pagán.
Por esto, y más razones que no añado porque las desconozco o las olvido, manifestamos en el Anonismo nuestro malestar hacia el Gremio de Autobuses. ¡REBAJA DE PRECIO!¡ODIO AL AUTOBUSERO CONDUCTOR!¡VIVA EL FARY Y DEMÁS TAXISTAS CARISMÁTICOS Y CAMPECHANOS! ¡VIVA TONY, HERMANO DE RIDLEY!