¡Ante todo tranquilidad! No, amigos, no voy a criticar ese concurso-reality, padre del resto de realitys, tan odiado por muchos tan querido por los mismos o más. Las cosas son así, si hay algo que tuviese que criticarle o que echarle en cara a este programa-concurso sería el plagiarse su nombre de
1984 de George Orwell y su logo del robor HAL de
2001, una odisea en el espacio del jefe Kubrick (sí, ese mítico director de cine con apellido de cubo, el Cubo de Kubrick). Tal vez sea porque, oh, amigos bloglectores, lo mío no sea la crítica. Tal vez porque lo mío no sea criticar a diestro y siniestro esperando que se me lea, oiga, escuche y/o haga caso. No espero nada de esto pero espero al menos poner en orden mis ideas y tener una función clara de saber qué es lo que pienso.
¿A qué vendrá todo esto? Sólo caliento los dedos. ¿Hay alguien que no conozca mítico reality show de atrevido nombre como Gran Hermano? Está claro, todos lo conocemos y todos, a pesar de su pronta negación, habrá visto aunque sea un cacho. Sí, negaciones rotundas, o intentar justificarse "Es que está en todas partes". ¡Cuán difícil es apagar la tele! Si alguien ha llegado a leer hasta aquí ya sabrá por dónde van los tiros.
Es un odio constante enfrentarse al estereotipo de cuando se da la existencia de un algo, por absurdo que sea, que enganche a una masa, sea la masa la que esté equivocada a la contra de esa minimedad que desiste en caer en el consumo del absurdo. No me gusta el Gran Hermano, vale, pero odio a todos esos que, por consumir el visionado de este programa, ya te tachan de inculto, inútil y peores cosas que me niego a nombrar pues niegan a pasar por mi mente en este instante. ¿Tan difícil es dejar a la gente con sus gustos?¿Qué necesidad hay de etiquetar a alguien que ni conoces, que simplemente hace uso de su libertad?¿Acaso el etiquetador está totalmente libre de consumir "absurdos" a los que acude la masa? Aunque esa es la paradigma de los (mal llamados) cultos del nuevo milenio tal que sea rechazar todo aquello que tenga éxito comercial y que aprecie la masa, que se hacen denotar por ver documentales de la dos, programas de la madrugada de la cadena y poca cosa más, película israelíes en versión original y rechazan toda película que no tenga mensaje y tenga tiros y humor absurdo.

No digo que Gran Hermano sea un programa bueno ni malo, no tengo, ni nadie tiene, capacidad para juzgar la calidad de un producto. Al menos la calidad objetiva, porque en la subjetividad todos mandamos con total acierto siempre (ya dijo un filófo de cuyo nombre no consigo recordar que la objetividad no existe). Y donde digo Gran Hermano señalo a todos y cada uno de esos programas, películas, libros y un largo etcétera atacados por el ente presuntamente "inteligente".
Y ahora un mensaje al administrador: Paco, ahí queda eso. ¡Y DÉJAME EN PAZ YA! Que si me gustó
El código Da Vinci no es para que te estés riendo de mi SIEMPRE, coño, que no necesito un Quijote (que por muy obra maestra que sea, bajo mi subjetividad, es un coñazo de la hostia) para disfrutar de la lectura, joder. Dejalo ya, que yo no me meto contigo porque te gusten los Defcondos o lo que sean.